LAS HORMIGAS
Aunque no tiene comandante, oficial ni gobernante, prepara su alimento aun en el verano; ha recogido su abastecimiento de alimento Las hormigas son un magnífico ejemplo de colaboración, laboriosidad y orden. Suelen aunar esfuerzos para arrastrar hasta su hogar objetos mucho mayores que ellas. Algunas hasta ayudan a los miembros heridos o fatigados de su colonia para que consigan regresar al hormiguero.
LAS CEBRAS Y LAS AVETRUCES
Los avestruces, que gozan de una magnífica vista, se han asociado con las cebras, dotadas de un fino oído, para alertarse mutuamente de los ataques de los depredadores.
LAS ABEJAS Y LAS FLORES
Cuando se posa sobre una flor, la abeja entabla una relación simbiótica con ella: a cambio de polen y néctar, la espolvoreará con polen de flores de la misma especie. Esta alianza posibilita que las plantas florales se reproduzcan. Una vez polinizadas, las flores dejan de producir alimentos. Pero ¿cómo saben los insectos que se ha cerrado el “comedor”? Gracias a las indicaciones de las propias flores: tal vez pierdan su aroma o sus pétalos, o cambien de orientación o colorido, que a menudo se vuelve más tenue. Por tristes que nos parezcan estos fenómenos, son gestos de “cortesía” hacia la laboriosa abeja, que puede centrarse en otras plantas abiertas al “público”.
En los últimos años se ha registrado en algunas regiones un marcado descenso en el número de polinizadores, y más concretamente de abejas. No es buena señal, pues casi el 70% de las plantas florales dependen de insectos para la polinización. Y un 30% de los alimentos que consumimos proviene de cosechas cuyas especies han sido polinizadas por las abejas
EL LIQUEN
Lo
más seguro es que esas costras crujientes de color gris verdoso que
observamos en muchos árboles y piedras sean líquenes. Según fuentes
autorizadas, hay más de veinte mil variedades. Sin embargo, aunque el
liquen parezca un único organismo, se trata en realidad de la asociación
de un hongo y un alga.
¿Por qué se unen estos dos compañeros? El hongo lo hace porque no tiene la capacidad de producir sus alimentos. Así pues, emplea unas hebras microscópicas para aferrarse a un alga, la cual elabora azúcares mediante la fotosíntesis. Algunos de estos se filtran por las paredes del alga y son absorbidos por el hongo. A cambio, el alga recibe la humedad de su anfitrión, que también la protege del exceso de luz.
Con un toque de humor, un científico definió a los líquenes como “hongos que han descubierto la agricultura”. Y no hacen nada mal su oficio, pues “se extienden por un área diez veces mayor que las selvas tropicales de todo el mundo” (Liaisons of Life). Su hábitat va del Ártico al Antártico, y hasta crecen en la parte superior de algunos insectos.
¿Por qué se unen estos dos compañeros? El hongo lo hace porque no tiene la capacidad de producir sus alimentos. Así pues, emplea unas hebras microscópicas para aferrarse a un alga, la cual elabora azúcares mediante la fotosíntesis. Algunos de estos se filtran por las paredes del alga y son absorbidos por el hongo. A cambio, el alga recibe la humedad de su anfitrión, que también la protege del exceso de luz.
Con un toque de humor, un científico definió a los líquenes como “hongos que han descubierto la agricultura”. Y no hacen nada mal su oficio, pues “se extienden por un área diez veces mayor que las selvas tropicales de todo el mundo” (Liaisons of Life). Su hábitat va del Ártico al Antártico, y hasta crecen en la parte superior de algunos insectos.


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